Una de las situaciones con las que muchos jugadores de poker texas holdem principiantes suelen tener problemas es cuando reciben un par de mano. Lo mejor de estas manos es que , sin duda, tienen un valor pre-flop más alto que otras manos, pero se pueden tornar débiles a medida que la ronda avanza. Por eso es necesario tener una estrategia de juego previa para esta situación.

Las manos como AA, KK, QQ y JJ son grandiosas, pero es un error ver en el pre-flop y esperar el flop para esperar a ver cómo se desenvuelven los otros jugadores. Si esperamos, aún el flop que nos parezca más inocuo puede resultar en una trampa: ya que a nuestros rivales no les ha costado casi nada ver el flop, pueden intentar apuestas fuertes con tríos o proyectos de color o escalera. Lo mejor es intimidar pre-flop.

Los pares de 7s, 8s, 9s y 10s también con complicados. Muchos jugadores optan por sobre-apostar en el pre-flop para disuadir a quienes puedan estar intentando un proyecto con overcards. Por lo general, cuando un rival ve nuestra apuesta, podemos optar por una apuesta de continuación, que nos permitirá seguir o abandonar, según lo que suceda en el flop. Si conectamos un trío en el flop, podemos seguir. Si no conectamos, todo dependerá del comportamiento del resto de los jugadores en la mesa.

Pero si tenemos un par bajo, como par de 2s, 3s, 4, 5s o 6s, no es aconsejable subir. Podemos esperar a ver qué trae el flop, pero aún conectando un trío estamos en una situación vulnerable. Lo más conveniente es abandonar, salvo que estemos en última posición y todos nuestros rivales hayan pasado delante de nosotros. En ese caso, podemos intentar una ronda más, pero sin arriesgar demasiadas fichas.